Joe echó a andar por las vacias calles, no había nadie, estaba todo en calma, recorrió todos los rincones del barrio pero no hayó a nadie, de repente oyó un ruido, alzó la mirada al cielo, algo se le venía encima pero no tenía ni idea de lo que era hasta que lo golpeó en la cabeza, se tocó la parte dolorida y miró al suelo, era la cabeza de una muñeca, la cogió y volvió a mirar al cielo, una estela surcaba todo el firmamento, decidió seguirla y al rato encontró a unos muchachos en un callejón. Tendrían como unos doce o trece años y a su lado había una caja llega de juguetes y otra llena de petardos, Joe no dudó en acercarse a ellos.
- ¿Qué estais haciendo? - Preguntó Joe lleno de curiosidad
Uno de los muchachos lo miró y lo empujó, haciendo que Joe cayera al suelo.
-Lárgate de aquí si no quieres acabar como estos muñecos - Dijo uno de ellos
- ¿Pero por qué le hacéis eso a los juguetes?, ¿de quienes son? -siguió Joe
-¡Hemos dicho que te largues niñato!
-¡Yo no soy ningún niñato imbécil!
Entonces el otro muchacho cogió a Joe por detrás, sujetándole las manos, y el chico con el que había estado discutiendo empezó a golpearle. Joe no podía moverse y el dolor le invadía todo el cuerpo, pero por suerte un hombre los halló y le soltaron, salieron huyendo y Joe se cayó al suelo, tenía heridas por todas partes pero le daban igual, buscó el cuerpo de la muñeca con la mirada, se levantó y lo juntó con la cabeza que había encontrado. Pensó en lo contenta que se pondría aquella niña.
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