Joe estaba totalmente desconcertado, era muy raro que su madre no le hubiera regañado ni castigado ni nada por el estilo, estaba confuso, no sabía ni como sentirse, tal vez toda la culpa la recibiría al llegar a casa pero no, pasaron los días y la madre de Joe no hablaba, simplemente miraba por la ventana y estaba enganchada al teléfono, pero no hablaba con nadie.
Llegó un momento en el que Joe empezó a preocuparse por su madre, un día se levantó y vio que ella seguía en la cama, estaba durmiendo así que decidió no despertarla y bajó sigilosamente por las escaleras, entonces vio a su padre, estaba seguro de que su padre sí que le regañaría así que volvió a subir las escaleras y se escondió en su habitación, se vistió a toda prisa y cogió su mochila, asomó la cabeza y sin que nadie lo viera bajó rápidamente las escaleras y entró en la cocina, se hizo un desayuno rápido y se fue corriendo al colegio.
Al volver, Joe vio unas cuantas cajas en la entrada de su casa, pensó que podrían ser juguetes pero no, eran las cosas de su padre, no entendía porqué las había dejado ahí, cuando cualquiera podría llevárselas en cualquier momento. Entró en casa y encontró a sus pades discutiendo en la cocina, luego le miraron, se miraron entre ellos, Carl se acercó a Joe y le abrazó fuertemente, luego salió de la casa, puso todas las cajas en el camión y se marchó. Joe miró a su madre, estaba llorando en el suelo, tiró su mochila y fue rápidamente ha abrazarla, su madre lo abrazó y lo besó.
-Mamá, ¿a dónde va papá?, ¿por qué se lleva sus cosas? - preguntó Joe mientras le limpiaba las lágrimas a su madre
- Hijo... papá se va... de viaje... y tardará en volver....
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