Joe estaba perplejo, ¿qué hacía su padre en su casa?, ¿por qué quería volver ahora y no antes?, ¿por qué lo había abandonado cuando más lo necesitaba? Eran muchas preguntas pero ninguna respuesta, sintió los brazos de su madre, cálidos, que le rodeaban todo el tronco, la abrazó sin ganas y se preguntó si su padre estaría bien, luego miró a su madrea los ojos, llenos de lágrimas, la abrazó fuerte y se sentaron en el sofá.
- Mamá... ¿qué pasa? - dijo Joe confuso
- Nada... ya sabes, tu padre... - dijo su madre mirando a otro lado
- Mamá estoy harto de secretos, quiero saber qué narices pasa, necesito que me lo cuentes
- No pasa nada hijo, no impor...
Pero no pudo terminar la frase, Joe la cortó y muy enfadado se levantó y se puso en frente de ella
- ¡Quiero que me des una explicación y quiero que me la des ahora! - gritó Joe
- Está bien... - dijo su madre en voz baja - Si tanto te interesa te lo contaré... Tu padre tenía serios problemas en el trabajo, pero aparte de eso, tu padre tenía una familia secreta, mujer, hijos... Es algo que descubrí el día de san valentín hace unos años, no tenía valor para decirle que sabía la verdad, un día le pillé hablando con su otra mujer, hablando de un nuevo hijo, una nueva casa... Se le veía tan feliz, se dio cuenta de que le pillé pero no dije nada, ni él tampoco, el día que me llamaron y no te eché la bronca me llamó tu padre mientras iba de camino a casa, me decía que me abandonaba, que ya lo hablaríamos en casa.
Joe se quedó en silencio, no dijo nada, suspiró, miró a su madre y luego miró a la puerta, no sabía qué hacer, como siempre, ni qué pensar, miró a su madre una vez más y se subió a su habitación en silencio, se encerró, se tumbó en la cama y empezó a llorar.
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miércoles, 3 de octubre de 2012
sábado, 22 de septiembre de 2012
Parte 13
Al rato pasó un coche, paró y Joe le pidió que le llevara a la entrada de su pueblo, a los cinco minutos el conductor paró, Joe se bajó del coche y se dirigió caminando hacia su casa, en el camino no pensó en nada, solo en que acabara el día, nada más, al día siguiente le diría cualquier tontería a su madre para que no le atosigara con el asunto del coche. Al llegar a su casa, se estremeció, ¿por qué estaba su coche ahí?, ¿quién se lo había cogido?, ¿iban a robar en su casa aparte del coche?. Joe no se lo pensó dos veces, se dirigió al trastero y cogió su bate de beisbol, se encaminó lentamente hacia la puerta principal y entró en su casa, se escondió detrás del sofá y se quedó quieto. De repente oyó algo que se rompía, Joe asomó cuidadosamente la cabeza y vio los trozos de un plato, esparcidos por el suelo, a continuación vio a un hombre que se caminaba hacia atrás y se cubría con los brazos, y oyó como su madre le gritaba, Joe se corrió hasta la cocina y alzó su bate hacia el hombre que ahora estaba acurrucado en un rincón.
- ¡Hijo no me pegues!- dijo el hombre cubriéndose la cabeza
- ¿Qué? - dijo Joe bajando el bate, mientras miraba al hombre atónitamente
- No me pegues, he venido para estar con vosotros
Joe no dijo nada, no sabía qué decir, ni qué sentir, estaba totalmente en shock, su madre le cogió del hombro y le echó atrás.
- ¡No te mereces volver, hijo de puta!- gritó su madre, golpeando a su padre con una cacerola
Carl cayó inconsciente en el suelo, Lily, su ex mujer lo cogió de los pies y lo dejó fuera de casa, luego se dirigió hacia su hijo y lo abrazó.
- ¡Hijo no me pegues!- dijo el hombre cubriéndose la cabeza
- ¿Qué? - dijo Joe bajando el bate, mientras miraba al hombre atónitamente
- No me pegues, he venido para estar con vosotros
Joe no dijo nada, no sabía qué decir, ni qué sentir, estaba totalmente en shock, su madre le cogió del hombro y le echó atrás.
- ¡No te mereces volver, hijo de puta!- gritó su madre, golpeando a su padre con una cacerola
Carl cayó inconsciente en el suelo, Lily, su ex mujer lo cogió de los pies y lo dejó fuera de casa, luego se dirigió hacia su hijo y lo abrazó.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Parte 12
Conforme iba conduciendo iba anocheciendo, era una de las pocas veces que conducía por la noche, miró el depósito, perfecto, se estaba quedando sin gasolina, estaba a tan solo 10 km de su pueblo y había una a unos dos o tres kilómetros, decidió ir hasta allí. Cuando llegó le pidió a uno de los encargados que le llenara el depósito, le pagó y fue a la tienda a comprarse un paquete de tabaco, pero cuando salió no vio el coche, él lo había aparcado en el primer depósito pero no estaba, preguntó al chico al que le había ordenado llenar el depósito y este le señaló su coche, que iba por la carretera a toda velocidad, Joe no supo nada mejor que empezar a correr detrás del coche.
- ¡Eh!, ¡eh mi coche!- gritaba Joe mientras siguió unos metros al coche
Pero de nada le sirvió, el coche aceleró y Joe se quedó tirado en la carretera, solo, enfurecido, le dio una patada a una piedra y rompió un cristal de la gasolinera, vio como salía el dueño de ella y empezó a correr, cuando corrió un kilómetro se escondió detrás de unos arbustos y miró a su alrededor, era de noche y estaba solo, no tenía coche, mejor dicho, se lo habían robado, ¿cómo le diría a su madre que le habían robado el coche? Y lo que era peor de todo, cómo iba a volver a su casa. Se quedó sentado sobre una roca y se puso a pensar, no sabía muy bien en qué pero necesitaba relajarse, era increíble lo que le había pasado, cosa que nunca solía ocurrir, miró las estrellas y pensó en su madre, aquella mujer que se había quedado sola y que solo lo tenía a él y a su casa, porque el coche ya no lo tenían, sacudió la cabeza, no quería saber nada de ese asunto durante un tiempo, ni quería saber nada de nada ni de nadie pero claro, tenía que volver a su pueblo así que se puso en medio de la carretera e hizo autoestop.
Parte 11
Pasaron los años y Joe siguió haciendo novillos, es más huyó de la escuela militar a la que le enviaron para que moderara sus actos, pero de nada le sirvió, en su casa hizo del hombre de la casa, ayudó a su madre a superar el divorcio y empezó a hacerle algunas tareas, con el tiempo se sacó el carnet de conducir y empezó a ayudarla con la compra, eso sí, siempre haciendo alguna que otra travesura.
Un día, Joe estaba tumbado en el sofá, con los pies encima de la mesa y fumando, su madre entró y lo vio, le quitó el cigarro y lo aplastó delante de él.
- Nada de fumar en casa- dijo su madre enfadada
- Tú también lo haces- rechistó Joe
- Pero yo ya soy mayor de edad
- Joder, menuda mierda de vida, no puedo hacer nada
- Señorito, ese lenguaje
- ¡Si no he dicho nada!- gritó Joe
- ¡A mí no me chilles inútil!
- ¡A mí no me insultes zorra!
La madre de Joe le dio una bofetada y se marchó llorando, Joe miró como corría a su habitación, suspiró y la siguió, llamó a la puerta antes de entrar.
- ¡Vete! - oyó a su madre entre sollozos desde dentro
- Mamá... mamá lo siento... - dijo Joe arrepentido
- No lo sientes, eres igual que tu padre...
- ¡No me compares con ese mierda!
- ¡Que te vayas te digo!
Joe captó lo que su madre quería decirle, cogió las llaves del coche y se fue, estuvo dando vueltas alrededor del pueblo, finalmente se decidió por marcharse, se fue lejos, muy lejos.
Parte 10
Joe estaba totalmente desconcertado, era muy raro que su madre no le hubiera regañado ni castigado ni nada por el estilo, estaba confuso, no sabía ni como sentirse, tal vez toda la culpa la recibiría al llegar a casa pero no, pasaron los días y la madre de Joe no hablaba, simplemente miraba por la ventana y estaba enganchada al teléfono, pero no hablaba con nadie.
Llegó un momento en el que Joe empezó a preocuparse por su madre, un día se levantó y vio que ella seguía en la cama, estaba durmiendo así que decidió no despertarla y bajó sigilosamente por las escaleras, entonces vio a su padre, estaba seguro de que su padre sí que le regañaría así que volvió a subir las escaleras y se escondió en su habitación, se vistió a toda prisa y cogió su mochila, asomó la cabeza y sin que nadie lo viera bajó rápidamente las escaleras y entró en la cocina, se hizo un desayuno rápido y se fue corriendo al colegio.
Al volver, Joe vio unas cuantas cajas en la entrada de su casa, pensó que podrían ser juguetes pero no, eran las cosas de su padre, no entendía porqué las había dejado ahí, cuando cualquiera podría llevárselas en cualquier momento. Entró en casa y encontró a sus pades discutiendo en la cocina, luego le miraron, se miraron entre ellos, Carl se acercó a Joe y le abrazó fuertemente, luego salió de la casa, puso todas las cajas en el camión y se marchó. Joe miró a su madre, estaba llorando en el suelo, tiró su mochila y fue rápidamente ha abrazarla, su madre lo abrazó y lo besó.
-Mamá, ¿a dónde va papá?, ¿por qué se lleva sus cosas? - preguntó Joe mientras le limpiaba las lágrimas a su madre
- Hijo... papá se va... de viaje... y tardará en volver....
Parte 9
Joe se cubrió la cara con los brazos y se hizo una bola, una de las profesoras le cogió en brazos y lo llevó al despacho del director. Una vez allí el director llamó a su madre para que fuera a hablar con él, mientras, Joe esperaba en la sala de espera, rodeado de cinco profesores y del jefe de estudios, por si se escapaba. Cuando llegó la madre de Joe, esta miró a su hijo por el rabillo del ojo pero no le dijo nada, lo cogió de la mano y ambos entraron en el despacho del director.
-Buenos días señora Jones, tome asiento - dijo el director. Madre e hijo se sentaron en los dos sillones negros que había frente a la mesa del director.
-¿Qué ha ocurrido señor? - preguntó rápidamente ella
-Verá... su hijo ha hecho pellas esta mañana, luego ha golpeado a una compañera y ha intentado huir del colegio
-Bueno... seguro que solo son cosas de niños... ya sabe... yo no puedo estar todo el día pendiente de él y su padre solo está los fines de semana, el pobre tiene que jugar solo y...
-Perdone que la interrumpa señora Jones pero no es la primera vez que su hijo hace esto, ya lo ha hecho varias veces, me temo que si sigue así habrá que llevarlo a un centro de menores de aquí a unos años...
La madre de Joe no dijo nada, miró a su hijo, luego miró al director, se levantó de la mesa y dijo: Buenos días
Parte 8
Se durmió en el sillón que había y cuando despertó estaba en su cama. Su madre le estaba haciendo el desayuno , se acercó a la silla que había frente a la cómoda y cogió la ropa que había en ella, se vistió y bajó a la cocina, se sentó en su silla y esperó a su desayuno. Todo era muy extraño, su madre sonreía, su padre leía el periódico y la radio estaba puesta, algo no muy normal en su familia, entonces se dio cuenta, miró el calendario y el reloj que colgaba de la pared, eran las ocho y cuarto de la mañana de un lunes de abril, las pascuas habían terminado, tenía que volver al colegio.
Joe salió corriendo hacia su habitación, pero ni si quiera pudo llegar al salón, su padre lo cogió del cuello de la camiseta y lo condujo hasta su camión, le puso el "babi" y lo encaminó a la escuela. Lo dejó en la puerta y luego se marchó, Joe vio cómo el camión de su padre se alejaba, no tenía ganas de entrar así que pensó que lo mejor sería quedarse en uno de los columpios del patio, se quedó allí columpiándose, no pensaba en nada, tenía la mirada perdida.
Después de mucho rato oyó un ruido, miró a todas partes, se dio cuenta de que era la hora del recreo, miró hacia la puerta y una muchedumbre de niños y niñas salió disparatada a jugar a todas partes. Joe se metió en la casita donde se jugaba a papás y mamás, allí había un grupo de chicas, Joe les pidió que no dijeran nada pero una de ellas empezó a gritar. Entonces apareció Candace, su vecina, entró rápidamente a la casita y cogió a Joe como pudo mientras este se removía por todas partes, dándole patas y puñetazos, en uno de sus intentos de huir, Joe le tiró muy fuerte del pelo, Candace lo tiró brutalmente por los aires, Joe aterrizó en el tobogán, bajó rápidamente y se dirigió a la puerta pero las profesoras iban tras él, no tenía escapatoria.
Parte 7
Pasaban las horas y Joe empezaba a desesperarse, no le gustaba nada estar encerrado entre cuatro paredes y eso que había estado así toda su vida, no obstante, no se quedó quiero por mas tiempo, miró a su alrededor, algo tenía que hacer para salir de allí pero la cuestión no era qué sino, cómo, después de un rato pensando se le ocurrió una idea. Joe abrió la ventana y miró al suelo, estaba mucho más alto de lo que se había imaginado pero no le importó, la dejó abierta y se dirigió hacia el fondo del ático.
Allí encontró muchísimas cosas, colchones, mantas, sábanas, cuerdas, balones de fútbol... Cogió varias cosas y se dirigió hacia la ventana pero antes de hacer nada pensó en comer algo, allí no había nada para comer y estaba claro que su padre no le iba a dar nada, se volvió a asomar, lo malo era que su padre vigilaba la puerta y su madre la puerta del ático, no tenía escapatoria pero tuvo un plan.
Lanzó varios cojines al suelo, ató la cuerda a tres sillas sobre las que había amontonado millones de libros y el baúl, cogió la cuerda y la cargó en su espalda, trepó por la estantería y una vez encima de ella lanzó un extremo de la cuerda al aire, haciendo que esta se quedara colgando de una viga del techo, tiró de la cuerda y la ató a un viejo arnés que había sido de su padre, se lo puso y se subió a la ventana, luego bajó lentamente hasta dar con la ventana de la cocina, la cual estaba abierta porque su madre había dejado unas galletas en el alféicer, cogió unas cuantas y trepó de nuevo hasta la ventana del ático, luego se quitó el arnés y colocó todo en su sitio sin dejar huella de lo que había hecho.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Parte 6
Carl se levantó temprano, se vistió y se preparó un café, aquel día lo tenía pensado pasarlo con su hijo así que fue a despertarlo a su habitación pero cuando abrió la puerta se estremeció, su hijo no estaba, pero no entendía porqué, rebuscó en el armario, miró en la estantería de los libros, en el baúl de los juguetes, debajo de la cama, pero nada, su hijo no estaba, se asustó tanto que llamó a gritos a su mujer. Ella se despertó malhumorada no entendía la escandalera que estaba formando su marido, se levantó y se vistió, bajó las escaleras de su casa y salió en busca de su hijo, conociéndolo no tardaría mucho en dar con él pero claro, tampoco sabía donde podía estar puesto que el niño tampoco salía mucho y cuando lo hacía solía ir al parque, al colegio y a casa de su tía.
Carl y ella se separaron y buscaron a Joe por todos los rincones, se tiraron toda la mañana buscandolo hasta que finalmente Carl lo halló bajo la sombra de un árbol, durmiendo tranquilamente abrazado a su saquillo, lo cogió en brazos y lo miró, el niño dormía plácidamente, Carl lo sacudió y le gritó para que se despertara, Joe empezó a llorar, lloraba y lloraba sin cesar, su plan habia fallado y sabía lo que le esperaba.
Su padre lo llevó a su casa y lo encerró en el ático, a oscuras y se olvidó de su hijo durante todo el tiempo que le fue posible. Joe se pasó el resto de la tarde pataleando y golpeando la puerta para poder salir de allí pero le fue imposible, su padre no le dejaría salir hasta el día siguiente.
Parte 5
Joe esperó a que sus padres se durmieran y cuando estuvo seguro de que no estaban despiertos realizó su plan. Abrió el armario y sacó unas cuantas sábanas, ató su sábana a la cama y enlazó todas las que tenía, tiró la última por la ventana. Se quitó el pijama y se puso la ropa, en un saquillo recogió un boligrafo, un papel, varias golosinas y dos sandwiches, acto seguido cogió un hilo, con un estremo lo ató a una sábana y el otro lo ató a uno de los libros que tenía en la estantería.
Joe salió por la ventana con su saquillo encima y con la ayuda de las sábanas trepó hasta un árbol no muy lejos de la ventana, se agarró a una rama y tiró de la última sábana, la cual se recogió e hizo que el resto de las sábanas se colocaran sobre la cama. Joe sonrió y bajó del árbol, miró a los lados, no había nadie, tan solo un silencio enorme, sintió algo de miedo pero empezó a andar cuidadosamente, las luces de las farolas le alumbraban y el sonido de los búhos le acompañaba, no sabía a donde iba porque no veía nada, pero eso no importaba, él solo quería irse de su casa, con el paso del tiempo, debido al cansancio, se paró en medio de la oscuridad, se tumbó en el suelo y se durmió.
Parte 4
Al llegar a casa, Joe tenía miedo de llamar al timbre, pues sabía perfectamente que sus padres se enfadarían muchísimo con él por haber dejado la casa sola sin permiso, pero no pensaba quedarse fuera toda la noche así que se armó de valor, tomó aire y llamó al timbre.
Después de unos segundos le abrió su madre la puerta, estaba totalmente atemorizado, entró con la cabeza agachada en señal de arrepentimiento y con el cuerpo temblando.
- Hijo, ve al salón, tu padre tiene que hablar contigo - le dijo su madre seriamente
Joe se acercó al salón lentamente y cuando entró tuvo miedo de mirarle a la cara a su padre, no obstante, le miró y se sentó en el suelo.
- Joe Alejandro Roberto Fernando Jones, ¿cómo tengo que decirte que no dejes la casa bajo ningún concepto? - le dijo su padre
- Lo.. lo... siento papá.. - susurró Joe
- Eso no es ninguna escusa
De repente su padre le cogió del cuello de la camisa y le sacudió brutalmente, luego le bajó los pantalones y empezó a darle azotazos en el culo, a Joe lo único que se ocurrió fue llorar y llorar, tanto de injusticia como de dolor. Cuando su padre terminó le castigó llendo a su habitación y sin cenar, Joe se metió en la cama e intentó dormir pero no pudo durante mucho tiempo.
Parte 3
Cuando Joe llegó junto a la niña esta se estremeció.
- ¿Qué te ha pasado? - Preguntó la niña atemorizada
- Eh... nada, no te preocupes - Le contestó Joe entregándole la muñeca.
La niña cogió la muñeca y se sacó un pañuelo, le limpió la sangre que tenía seca entre la nariz y la boca y le sonrió.
- Me llamo Stephanie, ¿y tú?
- Yo me llamo Joe, encantado
Ambos se sonrieron y se cogieron de la mano, era un momento increíblemente tierno si no hubiera sido por Candace, era la vecina de Joe y era una chica que lo decía todo a todos, a cualquier momento y hora, vio como se acercaba hacia su casa mientras saludaba a sus padres que acababan de llegar.
- ¡Oh no! - Exclamó Joe
- ¿Qué ocurre? - quiso saber Stephanie
- Candace se lo va a decir a mamá y mamá se lo dirá a papá y papá dirá ahora no, acabo de llegar.
Stephanie no entendió muy bien cual era el problema, así que lo único que se le ocurrió fue despedirle dandole un beso en la mejilla a Joe, se alejó corriendo, mientras, Joe se quedó mirándola pero al rato recordó que debía de volver a su casa cuanto antes.
Parte 2
Joe echó a andar por las vacias calles, no había nadie, estaba todo en calma, recorrió todos los rincones del barrio pero no hayó a nadie, de repente oyó un ruido, alzó la mirada al cielo, algo se le venía encima pero no tenía ni idea de lo que era hasta que lo golpeó en la cabeza, se tocó la parte dolorida y miró al suelo, era la cabeza de una muñeca, la cogió y volvió a mirar al cielo, una estela surcaba todo el firmamento, decidió seguirla y al rato encontró a unos muchachos en un callejón. Tendrían como unos doce o trece años y a su lado había una caja llega de juguetes y otra llena de petardos, Joe no dudó en acercarse a ellos.
- ¿Qué estais haciendo? - Preguntó Joe lleno de curiosidad
Uno de los muchachos lo miró y lo empujó, haciendo que Joe cayera al suelo.
-Lárgate de aquí si no quieres acabar como estos muñecos - Dijo uno de ellos
- ¿Pero por qué le hacéis eso a los juguetes?, ¿de quienes son? -siguió Joe
-¡Hemos dicho que te largues niñato!
-¡Yo no soy ningún niñato imbécil!
Entonces el otro muchacho cogió a Joe por detrás, sujetándole las manos, y el chico con el que había estado discutiendo empezó a golpearle. Joe no podía moverse y el dolor le invadía todo el cuerpo, pero por suerte un hombre los halló y le soltaron, salieron huyendo y Joe se cayó al suelo, tenía heridas por todas partes pero le daban igual, buscó el cuerpo de la muñeca con la mirada, se levantó y lo juntó con la cabeza que había encontrado. Pensó en lo contenta que se pondría aquella niña.
Parte 1
Era un caluroso día de verano, Joe se encontraba en su casa jugando con las piezas de lego, eran los unicos juguetes que tenía puesto que los demás se les rompían o los niños del parbulario se los robaban cuando se los llevaba a clase.
Estaba tan entretenido que cuando llamaron al timbre se asustó, dio un salto hacia atrás y la torre de lego que había estado construyendo se le cayó encima, Joe salió de la montaña de piezas que lo atrapaba, se dirigió a la puerta y la abrió, pero allí no había nadie, salió a la calle para mirar si se trataba de una broma, pero no, no había nadie, se dio la vuelta pero al presionar el picaporte se dio cuenta de que no tenía llaves y de había dejado la casa sola, sin vigilancia alguna.
Joe no se lo pensó dos veces y buscó alguna ventana abierta, pero nada, era inutil, todas las ventanas estaban cerradas y la puerta trasera tenía el cerrojo puesto, intentó derribarla a base de cabezazos pero se dio cuenta de que lo único que conseguía era hacerse daño, fue entonces cuando oyó un grito y no era muy lejos de donde se encontraba, corrió hasta una calle de donde pensó que había venido el grito, allí había una niña, era gordita, con el pelo largo y oscuro, llevaba una falda vaquera y una camisa blanca, estaba arrodillada y llorando con las manos cubriéndose la cara, Joe se acercó a ella.
- ¿Qué te pasa?- le preguntó curioso
- Unos chicos grandes me han robado mi muñeca y la están rompiendo- dijo la niña entre sollozos
- No te preocupes- dijo Joe - Yo haré que te devuelvan tu muñeca como estaba antes
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