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viernes, 21 de septiembre de 2012

Parte 12




Conforme iba conduciendo iba anocheciendo, era una de las pocas veces que conducía por la noche, miró el depósito, perfecto, se estaba quedando sin gasolina, estaba a tan solo 10 km de su pueblo y había una a unos dos o tres kilómetros, decidió ir hasta allí. Cuando llegó le pidió a uno de los encargados que le llenara el depósito, le pagó y fue a la tienda a comprarse un paquete de tabaco, pero cuando salió no vio el coche, él lo había aparcado en el primer depósito pero no estaba, preguntó al chico al que le había ordenado llenar el depósito y este le señaló su coche, que iba por la carretera a toda velocidad, Joe no supo nada mejor que empezar a correr detrás del coche.

- ¡Eh!, ¡eh mi coche!- gritaba Joe mientras siguió unos metros al coche

Pero de nada le sirvió, el coche aceleró y Joe se quedó tirado en la carretera, solo, enfurecido, le dio una patada a una piedra y rompió un cristal de la gasolinera, vio como salía el dueño de ella y empezó a correr, cuando corrió un kilómetro se escondió detrás de unos arbustos y miró a su alrededor, era de noche y estaba solo, no tenía coche, mejor dicho, se lo habían robado, ¿cómo le diría a su madre que le habían robado el coche? Y lo que era peor de todo, cómo iba a volver a su casa. Se quedó sentado sobre una roca y se puso a pensar, no sabía muy bien en qué pero necesitaba relajarse, era increíble lo que le había pasado, cosa que nunca solía ocurrir, miró las estrellas y pensó en su madre, aquella mujer que se había quedado sola y que solo lo tenía a él y a su casa, porque el coche ya no lo tenían, sacudió la cabeza, no quería saber nada de ese asunto durante un tiempo, ni quería saber nada de nada ni de nadie pero claro, tenía que volver a su pueblo así que se puso en medio de la carretera e hizo autoestop.

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